El entorno

La Vall de Gallinera se sitúa al noroeste de la provincia de Alicante en la comarca de la Marina Alta, linda al norte con Villalonga (comarca de La Safor, provincia de Valencia), al sur con Vall d’Alcalà y Vall d’Ebo, al este con Atzúvia y Pego y al oeste con Planes de la Baronía (comarca del Comtat).

Este precioso valle rural,  es el paso natural a las comarcas interiores del norte de Alicante, l’Alcoià y el Comtat, desde el mar que se encuentra a escasos 20 km. Las preciosas playas de Gandia, Oliva, Dènia, Xàbia, Calpe,… están a un paso de esta zona de montaña.

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La Vall de Gallinera está formada por ocho pueblos -Benirrama, Benialí, Benissivà, Benitaia, La Carroja, Alpatró, Llombai y Benissili- que se ubican en la cuenca que se forma entre la Sierra Foradada y la Sierra de l’Almirant y que forman un único término municipal.

La población de los ocho pueblos del valle ronda los 500 habitantes.

Su economía depende básicamente de los beneficios de la agricultura: cerezas (cultivo más importante que se recoge en primavera, desde abril hasta julio, aceitunas (que se recogen a finales de otoño y principios de invierno) y en menor medida almendras, algarrobas, etc…

El clima de Vall de Gallinera es mediterráneo marítimo, con temperaturas de 23º C/ 24º C de media en agosto y 8º C de media a enero, situándose la media anual en 16º C. Antes era habitual que nevara todos los inviernos, pero hoy en día es un hecho extraordinario que llena de gozo a los habitantes del valle.

Uno de los atractivos de Vall de Gallinera es su paisaje, sembrado de campos de secano mediterráneo (almendros, olivos, algarrobos) y un precioso manto de cerezos que ofrecen un magnífico espectáculo de color y sabor. Se trata de un paisaje rural, donde el trabajo paciente del hombre en la naturaleza despierta la memoria histórica y provoca la admiración del visitante.

Fuentes rebosantes de historia

Fuentes rebosantes de historia

Los kilómetros y kilómetros de márgenes de piedra seca heredados de los mozárabes que habitaban estas tierras son una de las obras artesanales más monumentales del mundo rural. Además, la gran pluviosidad y las características del terreno de La Vall de Gallinera la convierten en un auténtico jardín botánico. Y subiendo a sus sierras, descubrimos puntos que son balcones o miradores naturales que incitan a la fotografía paisajística.

Durante un recorrido de unos 30 Km., La Vall de Gallinera te sorprenderá con infinidad de parajes recomendados a excursionistas y amantes de la naturaleza, además de largos senderos y caminos que te llevarán a través del valle a encontrarte con numerosas fuentes y rincones encantadores. Y no te faltarán fuerzas g