Soltar, soltar

Soltar, soltar

es otoño en la vall de gallinera

El otoño es una estación de cambio. Cambio de hojas, cambio de temperaturas, cambio de hábitos, cambios personales, de cambios en todos los sentidos. 

Pasamos del calor al frío, los bosques cambian su estampa y nos invaden con esos colores ocres y burdeos. El clima del otoño nos invita a mirar atrás y dejar caer lo viejo para dejar lugar a cosas nuevas.

Los campos de cerezos se tiñen de colores rojizos de varias tonalidades. Los cerezos sueltan sus hojas y nos dejan un manto mullido y colorido sobre los suelos. Sueltan para descansar y recomponerse. Sueltan para cerrar un ciclo, su ciclo de trabajo y mirar hacia adentro, para dedicarse a coger fuerzas y soltarlas de nuevo en primavera.

mirar hacia adentro

Empieza a verse el humo de las chimeneas, que nadie sabe cuando es el día idóneo para encender la de su casa. Que si aún no hace bastante frío, que si ya refresca pero no lo suficiente… Y al final, cada cual, decide cuando quiere empezar a pasar veladas junto al fuego y a quemar energías densas, que pesan, quemar vibraciones bajas. Porque el fuego todo lo limpia, ¿recuerdas para qué se encienden hogueras en la noche de San Juan? Para quemar lo viejo y dejar ir, para renovar. 

Pues en nuestra casa, tenemos la suerte de poder encender la chimenea y quemar ahí todo lo viejo que tengamos. Si enciendes una hoguera y pones tu intención en quemar aquello que te ha dolido, que te ha hecho sentir mal, aquello que quieres dejar de llevar contigo, solo con tu intención puesta en las llamas y visualizando que todo eso ya es pasado, quedará ahí, hecho cenizas, sentirás un gran alivio, una limpieza profunda de tu alma. Preferiría que no te lo creyeras y que te atrevieras a comprobarlo por tu cuenta. De nada sirve que lo creas si no lo vives tú mismx.

Si necesitas soltar, todo aquello que dejaste atrás, que ya no te llena, que no va contigo, el otoño te invita a hacerlo. Al igual que los cerezos sueltan sus hojas y empiezan a mirar hacia sus adentros, para sanar, recargar, descansar y cuidarse, tú también lo puedes hacer. Tal como ellos. Nada es diferente.

 

escapar de todo

Los veranos suelen ser enérgicos, en cuanto a trabajo, a fiestas, a vacaciones, los pasamos con mucha energía y viviéndolos hacia afuera. Pero, ¿y cuando miramos hacia nuestros adentros? ¿Cuando nos escuchamos, nos sanamos y  nos recargamos?

Aquella tarde, con las piernas cruzadas sobre la mesa del salón, estaba prendada la niña de rubia melena. Mirándola, vi que observaba algo como si jamás lo hubiera visto antes. Ardía con fuerza la hoguera de la chimenea y ella ni tan solo parpadeaba. Estaba absorta, en una meditación profunda, ni oía, ni sabía nada de su entorno. Solo estaba fundida con las llamas, con el calor de su taza de hierbas y el calor del fuego que su madre había encendido hacía apenas 15 minutos.

Su silueta presentaba signos de comodidad, la más absoluta comodidad, y de entre sus manos solo se veía salir humo, de alguna bebida caliente. Ella, soplaba su taza, sin prisa, sin pensar cuanto tiempo necesitaría para beberse la rica infusión de tomillo, sé que era tomillo porque el olor impregnaba toda la sala. La niña era una, con la hoguera, una, con su taza de hierbas calientes. No existía nada más en ese preciso y precioso instante.

No podía creer que estuviera allí, tan consigo misma, sin darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor, que no era gran cosa, pero tampoco le importaba. Ella había escapado de todo, menos de ella misma, bueno y de la hoguera que la tenía hechizada. A los pocos minutos, se giró hacia mí y dejó caer un sonido que confirmaba todo lo que yo había podido observar de aquella escena, mmmmm, dijo. 

Comprendí que no hace falta hacer grandes esfuerzos para desconectar un momento, comprendí que cualquier persona, si lo desea, puede auto complacerse con algo tan sencillo y tan sutil como cuatro troncos ardientes y una taza de su bebida favorita. Comprendí que, a veces, todos necesitamos diez minutos de conexión con nosotros y podemos aprovecharnos de cualquier cosa, objeto o situación que tengamos cerca.

Otoño, la estación ideal para reforzar nuestro interior. 

¿Qué tal levantarse sin prisas, tomar un buen desayuno, salir a hacer una ruta hasta mediodía, comer un picnic en la misma montaña y después de comer, un buen descanso al lado de la chimenea? Para conectar, con la magia del fuego, con el calor del hogar, con nuestros sentimientos. ¿Ha habido algo que no nos haya gustado? ¿Hemos disfrutado? ¿Cómo nos sentimos ahora? 

Siempre podemos escapar. Escapar de una situación, de un lugar, del entorno, de lo que no nos completa. De lo único que no podremos escapar nunca, es de nosotrxs mismxs. 

Ca Ferminet te invita a escaparte de todo, de todo menos de ti. 

Hacer una escapada en otoño puede traerte muchos cambios, renovarte y reconstruirte. Y de eso va la vida, al final. De atrevernos a cerrar un momento y decir adiós, de salir y luego poder volver con otra energía. La vida va de estar bien con nosotrxs mismxs.  ¿Con quién vamos a estar bien si no? Mejor, preguntémonos ¿con quién quiero estar bien hoy?

Desconecta de todo, menos de ti. Suelta, suelta… e inúndate de la calma del otoño. Suelta y escúchate ¿Qué quieres hacer hoy para ti? ¿Qué te vendría bien para recargar tus pilas?

Viajar a tu interior, no tiene porqué ser un retiro espiritual de cientos de euros, ni un viaje a la India o al Tibet, solo tienes que poner la intención en auto observarte y complacerte. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× ¿Cómo puedo ayudarte?